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01/06/2023

La ventana indiscreta

 


A veces suceden hechos extraños, tan extraños que cuando pasa el tiempo y uno lo recuerda llega a dudar, ¿realmente llegó a pasarme esto? ¿reaccioné de la manera correcta? ¿volvería a hacer lo mismo?…


Los hechos, tal y como los recuerdo, fueron los siguientes. Estaba yo tan tranquilo en casa, me acababa de duchar y salí al patio interior a tender la toalla mojada, y allí empezó todo. Mire al edificio de delante, un edificio tan recién construido que aún no había nadie viviendo en él, y a través de una ventana vi lo que parecía ser la figura inerte de alguien tendido boca arriba en el suelo. La distancia me impedía estar seguro al cien por cien. Con el albornoz aún puesto, me puse a pensar que hacer y decidí coger la cámara de video de las vacaciones con zoom óptico para cerciorarme de lo que me parecía estar viendo. Enciendo la cámara, enfoco, hago zoom al máximo y compruebo que estaba en lo correcto. En el edificio deshabitado de delante, había una persona, tendida en el suelo, inerte, boca arriba… y semidesnuda. La parte superior vestía tan solo con una camisa blanca pero de cintura para abajo, no llevaba ni pantalón ni ropa interior, mostrando los genitales, unos genitales masculinos. ¿Que hacía ese hombre semidesnudo, inerte, tendido en el suelo de una habitación de un edificio deshabitado? A todo esto, no estaba solo en casa, mi hija pequeña apareció detrás de mí por sorpresa preguntándome con toda la curiosidad del mundo “Papa, ¿qué estas haciendo?”. Una pregunta que me hizo sentir incómodo, incluso algo culpable por estar con una cámara de video con el zoom al máximo enfocando a una habitación del edificio de enfrente. Le expliqué lo sucedido, con lo que el lector ya se imaginará la siguiente pregunta de mi hija “Papa, ¿puedo ver?”. Tras valorarlo, le dejé ver a través de la cámara ya que, pese al zoom, el cuerpo inerte y semidesnudo se veía todavía muy a lo lejos. Continué mirando, fijándome en la escena, el cuerpo aún no se había movido, no había signos de violencia, no había rastros de sangre, pensé que quizás fuera un drogadicto que hubiera entrado a pincharse al edificio pero tampoco era el caso puesto que llevaba una camisa de manga larga. Ya sea por el grosor del albornoz o por la situación, yo ya estaba sudando como para volver a ducharme, entonces decidí irme a vestir e ir comentar lo sucedido al vigilante del edificio recién construido, el  encargado de que nadie ocupara ningún piso del edificio aún por habitar. Me voy cambiando, voy mirando el cuerpo inerte que seguía sin moverse. Me acabo de cambiar, vuelvo a mirar ¡y el cuerpo ya no estaba! para mi sorpresa y alivio ya no debía de hacer nada más, no había nadie malherido, ni muerto.


Deduzco que el vigilante tras pasar la noche en vela decidió darse un merecido descanso durante uno de los rutinarios recorridos por el edificio y como estaba deshabitado y sin muebles no le quedó otra que estirarse en el suelo. Aunque, a lo de estar desnudo de cintura para abajo aún no le veo ninguna explicación.


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