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01/09/2023

Por fin llegaron y por fin pasaron las vacaciones



Por fin llegaron y por fin pasaron las vacaciones de agosto. Sin lugar a dudas se trata del peor mes para hacer vacaciones, un mes donde el calor es insoportable y las sucesivas olas de calor casi se solapan unas con otras, un mes donde todo se paraliza, porque mayoritariamente es en el mes de agosto cuando la gente hace las vacaciones. Inevitablemente, por la ineludible ley de la oferta y la demanda, es un mes en el que todo lo relacionado con las vacaciones sube de precio: combustible, billetes de avión y tren, pernoctaciones… Y es normal, la verdad, para que vender algo si subiéndolo de precio lo voy a vender igual. Además, la gente ya tiene asimilado que irse de vacaciones es más o menos caro, e incluso un lujo, según lo que se haga.

Yo fui unos días de agosto a la zona de Tremp, con la intención de hacer una parte del recorrido del Congost de Montrebei (desde el parking de la Masieta). El trayecto inicial era llevadero: todo sombra, viento refrescante en la altura… hasta que se fue torciendo el paseo poco a poco al pasar a una zona soleada, sin sombra ni viento, donde el sendero incorporaba unos tramos de rocas lisas recubiertas de un polvo fino el cual las hacía aún más resbaladizas. Menos más que seguimos las indicaciones, de llevar comida y bebida, aunque no cumplimos la indicación principal, la de evitar días de extrema calor. Con lo que mi perro llegó un momento en que dijo basta, se le gripó el motor por decirlo de algún modo y tuve que cargarlo en el cuello, con las patas delanteras y las traseras a un lado y otro del cuello, debería parecer un de esos pastores de los pesebres que acarrean la oveja de camino al portal de Belén. Finalmente completamos parte del recorrido, ida y vuelta. Siendo la única vez en mi vida que me he bebido tres latas de coca-cola seguidas para recuperar fuerzas. La gente desfallecida y sofocada se agolpaba en escasa sombra tratando de recuperarse de la irresponsabilidad que habían cometido.


En fin, las vacaciones deberían de ser para descansar, incluso no hacer nada, Emilcar ya lo evangeliza en sus podcasts cuando tiene la ocasión, pagamos para para mantener nuestra casa lo más confortable posible y cuando llega el momento de disfrutar de ella en vacaciones nos da por irnos a pasar calor y cansancio. Hasta que finalmente volvemos a nuestra casa para recuperarnos física y financieramente de las vacaciones, y sobre todo para deleitarnos con el alineamiento vertebral que sentimos al volver a dormir en nuestro propio colchón. Yo preferiría fraccionar las vacaciones, y en lugar de hacer tres semanas seguidas en agosto, hacer una semana en julio, otra en agosto y otra en septiembre, por ejemplo. Ya que al hacer tres semanas seguidas, se produce tal gasto que conlleva a situaciones tales como la de intentar pagar algo y que la tarjeta diga que ya no da para más, con lo que la última semana de las tres suele convertirse en una semana de clausura y contención de gastos de cara a la ineludible cuesta de septiembre, esto es lo que sucede cada año al acabar el mes de agosto, es inevitable (como la cuesta de enero).




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