Por allá en el 2010 se prohibió fumar en el interior de bares y restaurantes. Todo un hito para un hábito tan arraigado, un momento jubiloso a partir del cual uno ya podía ir a comer tranquilo a un restaurante sin tener que estar pendiente de los comensales de la mesa de al lado que estaban a punto de acabar los postres e iban a tomarse el café acompañado del cigarrillo de rigor. En especial, recuerdo entrar en el bar Xacobeo a comprar mi bocata de los viernes y el aire era irrespirable, por lo que, tras encargarlo, solía esperar a fuera del local unos minutos hasta que me prepararan el bocadillo y así evitaba que mi ropa quedara impregnada de humo de tabaco. Pero el matrimonio que regentaba el bar no tenía escapatoria, debían trabajar allá todo el día con el humo del tabaco de los clientes.
Ya ahora en el 2024, aún queda dar una vuelta de tuerca más. Estaría bien la prohibición de la música de fondo en los restaurantes, sea la que sea, ya que queda la elección en manos del propietario, con los riesgos que conlleva. Yo he llegado a comer en restaurantes con música de “Hombres G” de fondo. Pero no es porque no me guste la música que suene de fondo, porque también recuerdo comer a ritmo de la canción “Sultans of Swing” de Dire Straits, un grupo que me gusta, pero lo que me sucede es que no me apetece estar escuchando música mientras estoy comiendo, independientemente de si se trata de musica que me guste o no. O sea, vas a un restaurante y estas obligado a escuchar música, pensemos que pasaría si sucediera a la inversa, vas ir a un concierto y que te obligan a comer cualquier cosa mientras escuchas música.
Pero esto de tener que escuchar música de fondo no sucede sólo en los restaurantes, sucede en muchos otros locales, como tiendas de ropa, donde, a propósito, ponen una música pésima. Música que parece compuesta directamente para ser escuchada en probadores de tiendas de ropa para que la gente no se apalanque. O la música que ponen en los supermercados, se rumorea que el tipo de música va cambiando en función de la afluencia de gente propia de la franja horaria en la que estemos, es decir, si es una hora de poca afluencia sonarán temas de ritmo más lento que si es una hora con gran afluencia donde el ritmo de las canciones será más “agitado” ¿será verdad que nos intentan manipular hasta ese es extremo?. En cualquier caso, yo lo tengo claro, quien quiera escuchar música mientras, come, compra ropa, compra comida, gimnasios… que lleve unos auriculares con su música.
P.D.: hoy precisamente he estado en un centro comercial y he shazameado las canciones que sonaban en el hilo musical.
Estaban sonando:
“Mad Love” del grupo “Blu DeTiger”
“Boy from School” del grupo “Hot Chip”
“Limbo” de “Jessy Lanza”
Lanzo un reto, a ver quien se atreve a hacerse en Spotify una radio a partir de cualquiera de estas tres canciones y emprender un viaje largo con las canciones de esa radio sonando de fondo ¿cuantos quilómetros aguantarías? Yo no aguantaría ni un quilómetro.
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