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14/06/2024

Amazon Luna es el futuro



Supongo que a mucha gente le habrá pasado lo que a mí, navegar en el catálogo de alguna plataforma de streaming y pensar ¿y si en lugar de seleccionar una peli para ver se pudiera seleccionar un video-juego para jugar? El asunto no es fácil, una peli la pones en marcha, la detienes, rebobinas hacia delante o hacia atrás, puedes cambiar el idioma del audio o el de los subtítulos… y no se me ocurren más casos de uso. En cambio un video juego es interactivo, cualquier acción registrada en el mando del jugador debe reflejarse instantáneamente (o casi) en pantalla para poder jugar. Y si, Amazon Luna lo ha conseguido.


No he tenido muchas consolas en mi vida, que yo recuerde dos, la Xbox 360 y la Xbox one S, y era un latazo, el instalar la morterada de gigas del videojuego y, con frecuencia, mi escaso tiempo para jugar se iba en cargar actualizaciones o bien de la consola o bien del videojuego, con lo que me quedaba sin jugar. Con Amazon Luna todo esto es historia:

  1. No hay que comprar ninguna consola. Ya no hay riesgo de que pase lo que pasó con la PlayStation 5, fábricas sin poder hacer frente a la demanda por la escasez de chips (o el motivo que sea).
  2. El juego ya lo tienes actualizado en el momento de empezar a jugar.
  3. En 1 o 2 minutos el juego ya ha cargado y disponible para jugar.
  4. Admite mandos compatibles.
  5. Puedes jugar en cualquier dispositivo que pueda ejecutar Chrome, ya no tiene que estar la consola en la tele de casa y esperar a que la tele quede libre. Se puede empezar la partida en un dispositivo y continuar más tarde en otro.
  6. No hay ningún retraso en el caso de jugar conectado a internet con cable, por ejemplo en el Chrome del ordenador. En cambio, en el Chrome de la tablet al ir por wifi si que puede aparecer  algún problemilla de fluidez que tampoco impide jugar confortablemente.

Actualmente hay varias suscripciones:


  1. Prime Gaming, es la suscripción para los clientes de Amazon Prime, incluye el acceso gratuito a un catálogo reducido de juegos. 
  2. Luna+, es la suscripción de 9’99€ mensuales que incluye acceso prioritario al servidor y a un catálogo más amplio de juegos.
  3. JackboxGames, es la suscripción de 4’99€ mensuales que incluye acceso a unos juegos familiares.
  4. Ubisoft+, es la suscripción de 17’99€ mensuales que permite jugar a multitud de juegos del catálogo de Ubisoft, se incluyen los juegos de las conocidas sagas: Assassin’s Creed, Far Cry, Tom Clancy’s, Watch Dogs…
  5. Otra alternativa es hacer lo que he hecho, comprar un juego de Ubisoft y jugarlo individualmente, evitando el pago recurrente de una suscripción.

¡Qué gran invento es Amazon Luna!. Es el futuro. Por pedir, le faltaría añadir el catálogo de juegos de otros estudios: Electronic Arts, Activision, Xbox Studios… Supongo que será cuestión de tiempo si la plataforma tiene éxito.






31/05/2024

¿Música de fondo? No gracias.


Por allá en el 2010 se prohibió fumar en el interior de bares y restaurantes. Todo un hito para un hábito tan arraigado, un momento jubiloso a partir del cual uno ya podía ir a comer tranquilo a un restaurante sin tener que estar pendiente de los comensales de la mesa de al lado que estaban a punto de acabar los postres e iban a tomarse el café acompañado del cigarrillo de rigor. En especial, recuerdo entrar en el bar Xacobeo a comprar mi bocata de los viernes y el aire era irrespirable, por lo que, tras encargarlo, solía esperar a fuera del local unos minutos hasta que me prepararan el bocadillo y así evitaba que mi ropa quedara impregnada de humo de tabaco. Pero el matrimonio que regentaba el bar no tenía escapatoria, debían trabajar allá todo el día con el humo del tabaco de los clientes.


Ya ahora en el 2024, aún queda dar una vuelta de tuerca más. Estaría bien la prohibición de la música de fondo en los restaurantes, sea la que sea, ya que queda la elección en manos del propietario, con los riesgos que conlleva. Yo he llegado a comer en restaurantes con música de “Hombres G” de fondo. Pero no es porque no me guste la música que suene de fondo, porque también recuerdo comer a ritmo de la canción “Sultans of Swing” de Dire Straits, un grupo que me gusta, pero lo que me sucede es que no me apetece estar escuchando música mientras estoy comiendo, independientemente de si se trata de musica que me guste o no. O sea, vas a un restaurante y estas obligado a escuchar música, pensemos que pasaría si sucediera a la inversa, vas ir a un concierto y que te obligan a comer cualquier cosa mientras escuchas música.


Pero esto de tener que escuchar música de fondo no sucede sólo en los restaurantes, sucede en muchos otros locales, como tiendas de ropa, donde, a propósito, ponen una música pésima. Música que parece compuesta directamente para ser escuchada en probadores de tiendas de ropa para que la gente no se apalanque. O la música que ponen en los supermercados, se rumorea que el tipo de música va cambiando en función de la afluencia de gente propia de la franja horaria en la que estemos, es decir, si es una hora de poca afluencia sonarán temas de ritmo más lento que si es una hora con gran afluencia donde el ritmo de las canciones será más “agitado” ¿será verdad que nos intentan manipular hasta ese es extremo?. En cualquier caso, yo lo tengo claro, quien quiera escuchar música mientras, come, compra ropa, compra comida, gimnasios… que lleve unos auriculares con su música.



P.D.: hoy precisamente he estado en un centro comercial y he shazameado las canciones que sonaban en el hilo musical.

Estaban sonando:

Mad Love” del grupo “Blu DeTiger”

Boy from School” del grupo “Hot Chip”

Limbo” de “Jessy Lanza”

Lanzo un reto, a ver quien se atreve a hacerse en Spotify una radio a partir de cualquiera de estas tres canciones y emprender un viaje largo con las canciones de esa radio sonando de fondo ¿cuantos quilómetros aguantarías? Yo no aguantaría ni un quilómetro.






10/05/2024

La facultad de matemáticas de la UB (2/4)


(Profesores de la orla de la promoción del 1999)


Y ahí andaba yo por el año 1995, enfrentándome a las asignaturas del segundo año de carrera de la licenciatura de Matemáticas:


- Análisis matemático III

- Probabilidades

- Geometría proyectiva

- Topología

- Análisis matemático IV

- Estadística

- Geometría diferencial de curvas y superficies

- Algebra I


De la asignatura de “Probabilidades” puedo decir que fue la única asignatura en toda la carrera, la única, que con el examen suspendido por poco, fui a la reclamación y conseguí aprobar tras subirme la nota. Recuerdo vagamente el ejercicio de un grupo de ciervos separados por una valla, que saltaban al azar de un lado a otro de la valla y había que calcular la esperanza de que acabaran todos en el mismo lado de la valla. El caso es que unos pocos de los alumnos, entre ellos yo, consideramos que los ciervos saltaban todos a la vez obteniendo un resultado distinto. El profesor consideró la solución como incorrecta a estos pocos alumnos (entre ellos yo). Con lo que lógicamente le pregunté al profesor por qué estaba esta mal la solución según este planteamiento, y como no supo razonar por qué estaba mal la solución no le quedó más remedio que considerar la respuesta como buena, lo que me permitió subir la nota lo suficiente como para acabar aprobando la convocatoria. Recuerdo salir del despacho del departamento flotando en el aire como una bailarina al haberme quitado el peso de tener que volver a estudiar la asignatura.


Hubo asignaturas que aprobé en primera convocatoria (Enero o Junio) como la complicada “Geometría diferencial de curvas y superficies” y “Análisis Matemático IV”. Otras las aprobé en segunda convocatoria (Septiembre) evitando tenerlas que repetir, como fue el caso de “Análisis Matemático III”,  “Probabilidades”, “Estadística”. Pero caso aparte fue la asignatura de “Geometría Proyectiva”, lo normal era que la asignatura más repetida de la carrera fuera la de “Ecuaciones Diferenciales Ordinarias” del segundo semestre del último curso. Pero en mi caso, y supongo que el de muchos otros, la asignatura que más veces repetí (4 veces) fue la asignatura de “Geometría proyectiva”. ¿Era difícil? No. Lo que era complicado era profesor. Si todos los exámenes de la facultad eran siempre de cuatro horas, Geometría proyectiva no, era caso aparte, el examen duraba el doble, ocho horas, cuatro horas por la mañana y cuatro horas por la tarde del mismo día. Todo ello amparado por la loable idea de “así os puedo evaluar de todos los temas dados durante el curso”. Pero luego llegaba el día y todos los ejercicios eran sobre cuádricas, lo último que se explica en la asignatura. Esto unido a la idea del profesor de: “No debería de existir la convocatoria de Septiembre puesto que el alumno debería de aprobar a la primera” hacia que en los exámenes de setiembre si se presentaban 50 personas solo aprobaran 5 personas. Lo justo para llegar al 10% de aprobados, ya que en el caso de no alcanzar el 10% de aprobados el examen debía repetirse. Además como había el recargo del 10%, 20% y 30% al repetir una, dos y tres o más veces una asignatura, todo esto repercutía positivamente en las arcas de la facultad. En geometría proyectiva lo que realmente nos preparaba era para afrontar una oposición, eso y nada más.

12/04/2024

Etiqueta JDT vs DGT



(vuelvo después del parón de semana santa)



Cuando camino por la calle, en especial cuando voy sólo o paseando a mi perro, acabo irremediablemente absorto por todo lo que veo, gente, perros, edificios, coches, pintadas, letreros… Se trata de letreros “de proximidad”, es decir, de temas que atañen al barrio: conferencias en alguna biblioteca municipal, algún restaurante o bar que se inaugura, alguna mascota perdida (con o sin recompensa ofrecida), alguna pareja que se casa, partidos políticos, fiestas del barrio, alguna banda que busca vocalista, alguien que da clases particulares, cuida ancianos, compra o vende algo… detrás de cada letrero hay una historia. Cada día aparecen tantos anuncios como anuncios desaparecen, en un bucle que no tiene fin.


Un día al pasar por un coche vi una etiqueta de la DGT que suelen llevar los coches en el extremo inferior del lado del copiloto, una etiqueta que no resultó finalmente ser de la DGT sino de la JDT (“jódete”). El dueño del coche estaba “trolleando” la mismísima DGT. 



Veamos en detalle lo que hay en la etiqueta:


1. En la parte superior derecha hay un código QR que enlaza a la web de:

https://masvinilosonline.com/

una web con un variado surtido de etiquetas para poner en coches, motos, furgonetas…


2. En la mitad de la mitad derecha donde debe constar el tipo de combustible: diesel, gasolina… allá consta “Vehículo tóxico” (junto a unos números en disposición vertical)


3. En la parte superior izquierda aparece directamente la calavera del logo del cómic de Marvel “The punisher” (traducido en España como “El castigador”)


4. En la mitad de la mitad izquierda aparece el texto “100% Emisiones”


5. En la mitad inferior aparece el logo de la DGT (“Dirección General de Tráfico”) pero acompañado de las siglas JDT (conservando la misma tipografía)


6. La etiqueta en lugar de tener el fondo verde, amarillo, azul o azul/verde tiene el fondo negro (aunque en la foto parece que el fondo sea azul al salir el cielo reflejado en el cristal)



Una etiqueta desternillante sin paliativos (aunque yo no me la pondría nunca).








15/03/2024

Restaurante “La barra” (Midtown Roselló)




¿Es posible ir a un restaurante y salir con hambre? Pues si, eso  es lo que me pasó en una cena con unos compañeros de trabajo en el restaurante “La barra”. De las pocas veces que he puesto una reseña en un restaurante pero tenía la obligación moral de avisar a los siguientes clientes.


La reseña que escribí relata perfectamente y de manera resumida lo sucedido.



“Increíble. 


Intentamos reservar para el primer turno, nos recomiendan reservar para el segundo turno para poder alargar la sobremesa, por lo que finalmente reservamos para el segundo turno. Llegamos y de unas 15 mesas sólo se ocuparon 4. ¿Es que acaso debíamos abandonar la mesa en el primer turno aún no teniendo ninguna reserva esa misma para el segundo? 


Nos toman nota, observo que el camarero apunta nuestra comanda en una esquina de una hoja pequeña junto a otros pedidos de otras mesas. ¿tanto cuesta gastar una hoja por mesa? (que usen un dispositivo electrónico si quieren ahorrar papel). ¿Que pasó? Traen lo de los demás, dejo unos minutos de margen para que traigan lo mío, finalmente me levanto a reclamar mi hamburguesa y veo que la cocina ya ha cerrado, a las 11:00 y sin previo aviso. Lo normal es cerrar más tarde y avisar mesa por mesa que se cierra la cocina por si se quiere pedir algo más. Ni me ofrecieron alternativa para comer ni nada. Para compensar invitaron a los postres pero yo me quedé prácticamente sin cenar si no fuera porque me cedieron algo de sus platos los compañeros de grupo con los que iba.


Un desastre.”



Además mientras esperaba a que me trajeran mi hamburguesa veía pasar raudos los empleados vestidos de calle. Corriendo literalmente por el local en dirección a la sadida, como si fueran descalzos pisando brasas. Luego me di cuenta que esos empleados eran los responsables de cocina.


Estamos lejos aún de entender como funciona el cerebro pero una cosa parece muy clara, los recuerdos polarizados son los más persistentes. El cerebro suele guardar en su memoria episódica los recuerdos muy malos y los recuerdos muy buenos. Y me temo que de esto me voy a acordar toda la vida. La vez que fui a cenar a un restaurante y salí sin cenar.








29/02/2024

…¡O qué sé yo!



Durante la semana santa del 2013 visité Zaragoza, una bonita ciudad para visitar. Vi la Basílica de nuestra señora del Pilar, las procesiones, la ciudad de la justicia, el parque de atracciones… y en un momento entre visita y visita, teníamos un tiempo libre antes de comer, cerca de nosotros vimos una pequeña entrada a un museo, el Museo del Puerto Fluvial de Caesaraugusta, por el nombre me resultaba poco intuitivo imaginar de que se trataba el museo, ¿quizás hubieran barcos?. Iba con mi hija de 7 años, la tolerancia de los niños a los museos es poca por no decir nula, así que me decanté por entrar a preguntar a ver si me decían que había en el museo.


Al entrar no había nadie, tan solo el recepcionista, el extraño diálogo discurrió de la siguiente manera:


Yo: “Buenos días, estoy de visita en la ciudad con mi mujer y mi hija pequeña de siete años, me gustaría saber de que es el museo, no se si mi hija pequeña se aburrirá y no nos dejará verlo.”


Recepcionista (con voz monocorde y cara de fastidio): “¡La de veces que me preguntan que hay en el museo! (Pausa tensa) Tengo en el cajón mi fiambrera con los cubiertos. No se si usar el cuchillo conmigo mismo… ¡o qué sé yo!”.


¡Me quedé atónito! Que palabras más inquietantes y perturbadoras. Estaba deseoso que en algún momento esbozara alguna sonrisa después de sentenciar eso, para dejar entrever que el comentario era en clave de humor negro, pero no, no hubo rastro alguno de ninguna sonrisa. A todo ello, el recepcionista iba a abrir un cajón y mi cabeza aún estaba procesando la extraña respuesta. Como en una fase de negación, estaba dudando de si realmente había oido lo que había oido, ¿sería una broma de mal gusto? me preguntaba yo.  Finalmente, abrió el cajón, metió la mano… y sacó un panfleto. Aún con cara de fastidio me explicó que el museo contenía restos arqueológicos de un antiguo enclave comercial de la época romana junto a la orilla del rio Ebro, bla, bla, bla.


Finalmente, pensé que el comentario del recepcionista se debía a un retorcido sentido del humor, por lo que nos decidimos a entrar, mi mujer, mi hija y yo. Bajamos unas escaleras para acceder a la parte inferior donde habían unos restos de muralla con unos grabados, vitrinas… pero mi cabeza empezó a rumiar el “…¡o qué sé yo!” del recepcionista. Decidí aligerar la visita, mirando de reojo las escaleras que conducían al piso superior donde atendía el recepcionista con su cara de fastidio. ¿Y si baja? ¿y si viene por alguno de nosotros? En esos momentos es cuando aflora el instinto de supervivencia en grupo, por lo que decidí que la mejor opción era refugiarme junto al resto de asistentes que estaban sentados en una sala esperando la proyección de un video. El video iba precedido de la explicación de una guía que había en el museo, pero a mitad de explicación la guía quería mostrarnos unas fotos de no se qué, una fotos que estaban en recepción. Por lo que la guía, mediante un interfono que comunicaba la parte inferior y superior, intento contactar con el recepcionista para que bajara las fotos que necesitaba. ¿Estarían conchabados? Yo no quería que bajara ese tío, me bastaba la explicación sin las fotos. El recepcionista no contestó al interfono, ¿estaría atareado? ¿estaría dándole escarmiento a alguien que hubiera entrado a informarse sobre el contenido del museo?. No podía más, vi el audiovisual y me piré. Ya me imaginaba la sección de sucesos del telediario abierta con el titular “Macabro incidente en el Museo del Puerto Fluvial de Caesaraugusta en Zaragoza”. Me imaginaba a algún periodista preguntando a conocidos del recepcionista uno de ellos contestando: “Era un tipo normal. Algo callado quizás.” otro de ellos revelando “A mi me llegó a confesar que estaba harto que entraran a preguntar de qué era el museo.”


Ni en un museo de cera ni siquiera en el museo de la inquisición de Carcassonne pasaría tanto desasosiego como pasé en ese museo. Desde estas humildes lineas tan solo me queda desear la misma suerte que tuve yo a los visitantes que me sucedieron.















16/02/2024

Sly





Últimamente los documentales que he visto son de famosos, vi el de el cantante Robbie Williams, el del empresario John McAfee… y el último que he visto es el documental del actor Sylvester Stallone (Sly) y me ha fascinado la persona que hay detrás del actor. Vi el documental hace un tiempo, con lo que ahora en mi cabeza sé que se ha quedado lo más importante aunque también alguna que otra imprecisión, seguro. 


Sylvester Stallone es lo que se suele decir “un hombre hecho a si mismo”, se crió junto a su padre y su hermano, sin una figura materna, estudió en la universidad de Miami. Amante de las películas, llegó a pernoctar en ocasiones en la calle, trabajó como acomodador de una sala de cine, llegó a escribir y protagonizar una película casera junto a su hermano, donde ambos hacían el papel de indios indígenas zombis y junto a su padre que hacía de cowboy, se trataba de una película muda sin diálogo alguno.


Sly se apuntó a una agencia de actores pero debido a su físico musculado sólo le llamaban para actuar en pequeños papeles para hacer de matón . En particular es memorable la hilarante escena del metro en la película “Bananas” de Woddy Allen. Harto de esperar a que le llamarán, decidió darse trabajo a si mismo e hizo el guión de Rocky, encontró alguien que apostara por el proyecto y que aceptara que él mismo protagonizara la película y el resto es historia. En 1976 se estrenó la película Rocky ganando tres Oscars de la academia del cine: a la mejor película, al mejor director y a la mejor edición. Después vendrían más películas: Rocky II (1979), Rambo (1982), Rocky III (1982), Rocky IV (1985), Rambo II (1985), Rocky V (1990)… entre muchas otras.


Entremedio del documental sale su homólogo y coetáneo, Arnold Schwarzenegger, que claramente se aprovechó de la estela de Sylvester Stallone, el cual el solito había conseguido redefinir por completo el género de las películas de acción. Arnold y Sly competían por aquel entonces en quien tenía más músculos, quien era más fuerte, quien sostenía con un solo brazo el arma más grande… pero muy humildemente Arnold sentencia en el documental: “no hay nadie en Hollywood que haya creado y protagonizado tres franquicias de éxito (Rocky, Rambo, Los mercenarios) con personajes tan icónicos del cine de acción”.


Te podrá gustar mucho, poco o nada la filmografía de Sylvester Stallone pero lo que no se puede eludir es el mérito de no haber permanecido quieto sin hacer nada esperando a que le llamaran para hacer de camorrista en alguna escena de alguna película.




P.D.: Durante el documental reflexiona sobre su vida, su familia, la prematura perdida de su hijo, sus múltiples lesiones de espalda, el paso del tiempo… y dice una frase muy contundente: “hasta los cuarenta años vas sumando años, pero después de los cuarenta, los vas restando”. Qué razón tiene.